Georgina Lázaro
Nací en San Juan, Puerto Rico, y fui la segunda de cinco hermanos y dos hermanitas que llegaron muy tarde para ser mis compañeras de juegos. Por eso me entretenía jugando sola, inventando un mundo propio, leyendo y a veces escribiendo. Cuando me convertí en mamá, empecé a escribir muchas de las experiencias de mis hijos, animada por una de mis tías que me decía: «Escríbelo, nena, para que no se te olvide». Así surgieron cuentos y más cuentos: Mi gorrita, Mi caballo, ¡Ya llegan los Reyes Magos!, La niña y la estrella, El mejor es mi papá, ¡Viva la tortuga!, Pablo y su mangosta, Don Quijote para siempre, Don Quijote a carcajadas, Lo que le pasó a Nina… ¡Pamplinas! y muchos otros, entre los que se encuentran los que forman parte de la colección «Cuando los grandes eran pequeños»: Julia de Burgos, José Martí, Juana Inés de la Cruz, Rubén Darío, Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Federico García Lorca, el cual recibió una mención de honor del Premio Pura Belpré.
Nunca pensé que me convertiría en escritora. Por eso me sorprendió cuando uno de esos relatos de una experiencia que viví con uno de mis hijos se convirtió en mi primer libro, el que tienes en tus manos: El flamboyán amarillo.
Vivo en la ciudad de Ponce, Puerto Rico, hace muchos años, y continúo escribiendo y visitando escuelas para leer mis cuentos a los niños y ofrecer charlas a jóvenes, maestros y padres sobre la importancia de la lectura. Soy afortunada. Mi trabajo es tan divertido como aquellos juegos que inventaba de niña.