¿Y si las brujas fueran las buenas del cuento?
Hace semanas que la lluvia no da un respiro a Moonville. Incluso la mansión encantada se ha llenado de goteras, obligando a los aprendices a buscar un nuevo cuartel general. Harta del mal tiempo, Anna decide invocar la primavera por su cuenta. Sin embargo, abusar egoístamente de la magia siempre tiene un precio…
¡uno demasiado...










































